jueves, 24 de enero de 2013

EXTRACTO DEL EVANGELIO ESENIO DE SAN JUAN.



(Una traducción directa del idioma Arameo, de las palabras originales de Jesús. Estos antiguos manuscritos, se encuentras completos en la biblioteca del Vaticano).

Un discípulo preguntó al Maestro Jesús: “Moisés, el más grande de Israel, permitió a nuestros antepasados, que comieran carne de bestias puras y prohibió la carne de bestias impuras. ¿Por qué entonces nos prohíbes tú la carne de todas las bestias? ¡Cuál ley proviene de Dios? ¿La de Moisés o la tuya?

XXIII   Y Jesús continuó: Dios ordenó a vuestros antepasados… “No Matarás”. Pero sus corazones se endurecieron y siguieron matando. Entonces, Moisés quiso que por lo menos no mataran a los hombres y le toleró que mataran bestias. Pero los corazones de nuestros antepasados se endurecieron aún más y, mataron a hombre y bestias igualmente.

Pero YO os digo… No matéis hombres ni bestias, ni siquiera el alimento que ponéis en vuestras bocas. Pues si coméis alimento vivo, el mismo os vivificará, pero si matáis vuestro alimento, el alimento muerto os matará a vosotros también. Pues todo lo que mata a vuestro alimento, mata también a vuestras almas.

Y vuestros cuerpos se convierten en lo que vuestros alimentos son, así como vuestros espíritus se convierten en lo que vuestros pensamientos son.

XXIV  Por lo tanto, comed siempre de la mesa de Dios… Las frutas de los árboles, el grano y las hierbas del campo, la leche de las bestias y la miel de las abejas, porque todo lo que está más allá de esto, es Satanás y conduce por el camino del pecado y de las enfermedades hasta la muerte.

Pero los alimentos que comáis de la abundante mesa de Dios, darán fortaleza y juventud a vuestro cuerpo y nunca sufriréis enfermedad.

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